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El amor romántico patas para arriba: desmitificando mitos

Los mitos del amor romántico están presentes desde que somos muy chicos: acá, un breve detalle de cada uno de ellos para empezar a repensar nuestras relaciones

Somos seres sociales. Vivimos en una sociedad y en contacto constante con otras personas. Las relaciones que establecemos con ellas están afectadas por factores socio-culturales propios del sistema patriarcal y del capitalismo. No es fácil problematizar el mundo que nos rodea, generalmente porque cuando empezamos a hacerlo, muchas fantasías se caen. Pero como dice Merlí Bergeron (personaje principal de la serie catalana Merlí): hay que cuestionarlo TODO.

1) Deberás encontrar a tu media naranja

Bueno, en primer lugar, es un poco raro pensarnos como frutas, ¿no? Pero también ¿quién nos dijo que somos mitades? ¿No somos un todo? ¿Por qué no podemos ser una fruta entera? La idea de la media naranja parte de la necesidad de encontrar a alguien que nos complete, que llene un vacío, que sea nuestra otra mitad, igual a nosotros. Además, este mito supone que sólo UNA persona va a satisfacer nuestras necesidades, dejando por fuera cualquier otro tipo de relación amorosa que no sea monógama.

Ya sabemos qué hacer cuando nos pregunten si encontramos a nuestra otra mitad, ¿no?

2) Te celará porque te quiere

Mmm, no. Los celos no son una demostración de amor, aunque te hayan hecho creer eso. No vamos a ser hipócritas y a decir que nunca sentimos celos de nadie, pero el problema surge cuando los límites se sobrepasan y empieza el control de los celulares, las redes sociales, querer saber contraseñas privadas y leer las conversaciones que tengas con amigos. Lo mejor para una relación sana es confiar en el otro. Nadie dijo que era fácil, pero si dejamos de lado la idea de que la otra persona no es nuestra propiedad, ¡quizá sea menos difícil!

Los gatitos hacen todo más tierno, pero acordate: ¡no revises cosas privadas ni dejes que te revisen!

3) El amor todo lo podrá, siempre

Calma, a veces el amor se acaba y no hay con qué darle. A veces no hay ganas de seguir remándola. Pensar que el amor siempre triunfa mientras te bancás actitudes violentas o que no te gustan, no está bueno. Si te sentís incómoda/o o hay algo de la personalidad de la otra persona para con vos que no te cierra, no hay vuelta atrás: no te quedes al lado de alguien que te hace mal. No te preocupes si la cosa no va más, es cuestión de tiempo aprender a quererse y recuperarse; mientras tanto, hay algo que puede ayudar:

Siempre con moderación, claro

4) Si se pelean, se aman

¿Cuántas veces te dijeron eso en el jardín, cuando te quejaste de un compañerito que te molestaba demasiado y no lo soportabas más? “Si me empuja, será porque le gusto”, pensaste. Ahora que lo ponemos en cuestión, parece que no hay ninguna relación lógica entre agredir y querer, ¿no? Sin embargo, eso es lo que creemos durante mucho tiempo. ¡Ojo! No estamos diciendo que discutir y contraponer puntos de vista esté mal, pero siempre hasta cierto punto, como con los celos.

Discutamos en paz, chicos

5) La persona que conozcas será el amor de tu vida y nunca dejarás de amarlo

Cuando empezamos a conocer a una persona, creemos que es perfecta: no tiene defectos, estudia, trabaja, tiene su propia casa, rescata gatitos de la calle, hace todo bien y nunca me va a decepcionar porque me ama. Es entendible: hay un estado de euforia y una pasión hormonal que nos quita toda clase de racionalidad que podamos llegar a elaborar frente a alguien que nos gusta. Un consejo: si recién conocés a alguien, tranqui, relajate. Andá con esa persona a tomarte una birra, charlá, conocela bien y después ves cómo se van dando las cosas.

Spoiler para TNT: lo que pasa en las películas, no siempre pasa en la vida real

6) Serás su propiedad y él/ella la tuya

En un mundo donde el capitalismo asoma por todos los rincones, la propiedad privada está a flor de piel y el individualismo prima, no es extraño que pensemos que nuestra pareja nos pertenece, como si fuera cualquier otro objeto material y no un ser humano de carne y hueso. No es extraño hasta que leemos este artículo y nos enteramos que esto es un ¡mito! Nunca te olvides que somos libres, que no estamos atados a nadie y que nadie está atado a nosotros. Si construimos nuestros vínculos desde ahí, vamos a vivir más tranquilos y nuestras relaciones van a ser sanas. En la primera que te sientas atado, liberate.

Es esencial que donde no puedas sentirte libre, no te quedes

7) Serán una sola persona y harán todo juntos

Error de cálculo: en una relación hay, por lo menos, dos personas con personalidades y experiencias de vida diferentes, autónomas e independientes. No te creas que por el hecho de haber elegido a alguien con el que querés compartir tiempo y tu vida, tengas que ESTAR TODO EL TIEMPO CON ESA PERSONA. Tenemos amigos, familia e incluso a veces también queremos estar solos. No te sientas mal si sentís que necesitás un espacio para vos; TENÉS que tener ese lugar. Y si te parece que no lo tenés, de nuevo, liberate.

Disfrutar de la soledad también está muy bueno, lo recomiendo

8) No mirarás a ninguna otra persona

El mito de la exclusividad supone que si estás en pareja, no podés sentirte atraído por otra persona, incluso sin tener intenciones de que ocurra algo. Tenemos ojos, miramos y opinamos sobre otras personas a pesar de estar con alguien. Podemos pensar que alguien es lindo/a y eso no significa serle infiel a nuestra pareja. No te sientas presionado por no poder mirar a alguien por la calle o en cualquier otro lugar porque es inevitable. Eso sí, siempre y cuando estemos en una relación monogámica y no le demos más importancia que esa.

Miren tranquilos que no pasa nada, chicos

9) Te casarás y convivirás para consolidar el amor

La convivencia es difícil, sobre todo si venís de años de vivir solo/a. Muchas veces se cree que para sellar el amor hay que vivir bajo el mismo techo y compartir todo, cuando después el resultado es todo lo contrario: quizá, se convierte en la peor decisión que podrían haber tomado. De tener tu propio espacio, tu lugar, tu baño, tus cosas, hay que pasar a compartir todo… Es cierto que la convivencia con una pareja puede salir bien, tampoco tenemos que ser tan negativos. El punto es tratar de que sea una decisión meditada y consensuada, y no el último recurso para darle un sentido a la relación.

Es cierto que ahora las personas se están casando menos que en el pasado, pero también es verdad que los que eligen hacerlo, lo hacen por una cierta “naturalidad” que creen que hay. Estamos juntos hace tres años, el próximo paso es casarnos. Por qué, ¿no? El matrimonio no siempre conduce a la unión estable de la pareja.

La convivencia será satisfactoria, o no será

10) Serás heterosexual y monógamo

Acá es cuando los factores socio-culturales influyen fuertemente.  Este mito nos lleva a pensar que el amor puede ser de una manera, cuando en realidad hay tantos amores como personas y relaciones existan. No hay normas que regulen con quién elijamos tener sexo, a quién elijamos amar o con quién decidamos casarnos. Es necesario que nos abramos a otras posibilidades y que podamos concebir al amor en todas sus formas.

¡Y que viva la diversidad!

MorettiJulia

Escrito por MorettiJulia

Licenciada en Comunicación Social. Feminismo, mujeres, género, derechos humanos y, obviamente, gatos.

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