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Conocé a Gino Tubaro, el joven genio que le mejora la vida a mucha gente

Gino Tubaro tiene 22 años y es inventor: fundó Atomic Lab donde realiza varios proyectos: “el principal es la plataforma Limbs donde llevamos entregadas más de 630 prótesis de manos y brazos de forma gratuita. Paralelamente estamos trabajando en una exo-mano, una cámara para ciegos, entre otros”.

Cómo empezó todo

La carrera de Gino empezó cuando él era muy chico “rompiendo cosas”: “Había veces que desarmaba los electrodomésticos de mi casa y armaba otras cosas. Una vez desarmé un parlante y lo pegué con cinta a una caja de cartón. De ahí había inventado una ‘aspiradora’ pero solamente era de metal”.
Los estímulos que recibió de chico fuero muy importantes, su mamá lo llevaba de Pompeya a Colegiales a un taller de inventiva. “Nada de la NASA, sino que todos teníamos las mismas posibilidades, al principio nos daban un problema y la idea luego era crear algún invento con materiales de librería, si algún padre traía algún electrodoméstico roto o lavaropa que encontraban en la calle resultaba un festín para todos”.

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¿El niño genio?

Nunca le fue mal en la escuela y en la primaria le decían “bochito”, aunque eso no le molestaba. ¿Un niño genio? “Soy más un curioso e insistente”, cuenta Gino. “Creo que hacemos mal en encasillar a todos en una definición porque evita que la persona se desarrolle. Un chico que ‘por ser chico’ no pueda bailar y que una chica ‘por ser chica’ no pueda jugar a los autitos”.

Como todo chico curioso, Gino siempre buscó qué hacer: “Hice varios años de deporte e incluso estuve federado. Paralelamente estudiaba e inventaba, todo como un hobbie, hasta que tuve que decidir y decidí con un premio que me dieron a los 13, de la OMPI (Parte de la ONU). Después de eso, me enfoqué 100% en crear cosas”.

Un bicho raro en la pecera

A veces ser un niño con intereses distintos resalta del resto del grupo y para Gino no fue la excepción: “Aunque siempre me llevé ‘bien’ con mis compañeros, no les prestaba atención y una que otra vez esa indiferencia llamaba la atención y me hacían bullying, pero nada de otro mundo. Sufrí bullying como todo bicho raro en la pecera”.

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A Gino le gustaba ir a la escuela, pero considera que nunca fue el mejor lugar para poder soltarse. “Varias veces los profesores me decían que estudie en vez de ‘distraerme’ con los inventos”.

A veces le pasa que, igual que Sheldon de The Big Bang Theory, se encuentra corrigiendo a sus profesores o familiares: “Entiendo cuando alguien se equivoca, pero del error se aprende y cuando sé que algo está mal, dejo que se equivoquen y juntos aprendemos. Es peor que te digan ‘te lo dije’ y quedar egocéntrico”.

No depender de los demás y seguir intentando

Hay muchos chicos y chicas curiosos como Gino, con ganas de aprender y crear cosas, pero anulan esa parte de ellos que los hace tan interesantes por miedo a lo que digan los demás.

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Gino recomienda a cualquiera que tenga esas ganas “no depender o encerrarse en lo que otros opinen sobre uno, si alguien te dice que no podés hacerlo, solo es cuestión de intentarlo una y otra vez hasta que salga. Y si no tenemos los recursos, siempre sirve buscar en Internet, no quedarse con la última palabra de un profesor”.

Si querés conocer más sobre lo que hace Gino entrá acá y si te gustan las historias de niños que salen del molde por su inteligencia, no te pierdas Young Sheldon, la historia de cómo el pequeño Sheldon Cooper llegó a convertirse en el Sheldon que todos conocemos hoy. Mirala los domingos a las 21hs por Warner.

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